FOTOS DE JUANA Y OTRAS

Juana C. Cascardo en Plaza San Martín, Buenos Aires, en primavera del 2010. De fondo, Retiro y la Torre de los Ingleses.
Foto: Maia F.
Fotografía tomada durante el 17° Encuentro Internacional ABrace - en SADE Central- 2015
Foto: Maia F.
Fotografía tomada durante el 17° Encuentro Internacional ABrace - en SADE Central- 2015
foto de Juana C.Cascardo en el Stand de SADE - 41° Feria del Libro Buenos Aires tomada
por JANA FANJUL
CAPTACION
ResponderEliminarCuando la Tierra arde en el estío
Cuando los rayos del Sol la quiebran
Con su fuerza,
Me gusta echarme entre los pastos
Y mirar con los ojos entornados,
El azul intenso del cielo
Sin nubes;
Y escuchar los ecos etéreos
Que me llegan,
Desde la inmensidad de las horas
Infinitas;
Pensar en silencio
Con la mente ensimismada
En la vida, los sueños y la muerte.
Quedarme quieta como un tronco
Que adherida a la Tierra ni bosteza;
Para captar las mil formas de las cosas
Y entender a los millones de seres
Que habitan el Planeta.
JUANA C. CASCARDO
De su libro VOCES DE MI SILENCIO -1977-
Juana : ”En tu poesía se vislumbra un lirismo concreto y directo que pone de manifiesto la sensibilidad propia de los poetas líricos:
“Cuando la Tierra arde en el estío”…
Una capacidad creativa artística de extraordinaria belleza”
(frag). Carlos Splausky - Bs.As. Dic.2006-
Luego de la lectura del libro de poemas ABRIL DE LUZ de Dora Garrido.
ResponderEliminarEl libro se inicia con una prosa poética bella, armoniosa, cálida que muestra el hermoso, transparente Ser espiritual de su autora.
El prólogo de la Dra. en letras María Luisa Punte, contribuye a darle prestigio y categoría al libro aún antes de su lectura.
A medida que una va ingresando al mundo poético de Dora Garrido va recibiendo rayos de esa luz a la que la autora hace referencia en el título del libro. Cada poema emite rayos de plenitud, de amor, de amistad y recordación.
Los seres que acompañaron su infancia, su adolescencia y sus grandes amores aparecen en sus poemas dedicados: Su esposo, Su Santidad Juan Pablo II, Sor María Ludovica, y amigas entrañables: Domitila Cabrera y Haydée Trotta.
La luna ocupa un lugar de privilegio en su universo; así como el mar, la primavera, la naturaleza de la cual ha estado rodeada y que alimentó su veta poética.
Dora Garrido ama y canta al amor; lo hace con agradecimiento hacia el Creador por haberle dado tanta dicha en la vida como para sentirse plena de gozo que transmite en poemas estéticamente elaborados.
Al cabo de la lectura de sus poemas el lector (mi caso en particular) se siente inundado de optimismo, de ganas de vivir y de compartir con Ella esa maravillosa familia que sabe acompañar inquietudes y alentarlas. No existen en las poesías de Dora ni el rencor, ni los resentimientos. Ella va narrando en forma de verso las instancias que su memoria ha retenido con soltura, con belleza en la forma del alejandrino, tal como lo dice su prologuista (pag.5) "El libro mantiene su ritmo, el interés del lector, lo alienta a proseguir e introducirse en esa envoltura de musicalidad nostalgiosa, romántica, iluminada".
Juana C.Cascardo en La Plata, 25 de mayo de 2006 (frag.)
EL MAR
ResponderEliminarqué diría Yo del mar cuando a su orilla
Yo me siento feliz y emocionada.
Qué diría de su inmenso poderío
y de su bello paisaje inmaculado.
Qué diría de sus sales y sus peces
y del cristal donde el sol es reflejado.
Qué podría decir Yo con mis versos
si es la muestra del don de lo creado.
Es la mano de Dios sobre la Tierra
que en su obra a este mundo lo ha abrazado...
Es su aliento, su beso, su caricia,
es sentir a ese Dios glorificado
"Ante el mar Yo percibo la delicia
de saber que el Señor está a mi lado".
DORA GARRIDO
de su libro ABRIL DE LUZ - Pag. 61-
LA LUNA
Luna llena, redondez sonriente
como un hada en la noche cristalizas
y te miras en el agua de la fuente
y tu luz blanquecina nos hechiza.
Luna llena en romántico atavío
Sos la novia de la noche permanente
Y tu traje tan blanco en el estío
es motivo del romance de la gente.
El poeta te ha cantado en mil estrofas
con palabras sencillas y elocuentes
y esos versos que te admiran y te elogian
son motivo de un amor que es consecuente.
Blanca luna que duermes en el día
como una mariposa trasnochada.
Yo te miro con toda mi alegría
tras el fino cristal de mi ventana.
DORA GARRIDO
de su libro: ABRIL DE LUZ Pag.42
Mis mejores deseos para este emprendimiento Juana. Ya lo estoy siguiendo. PLE.
ResponderEliminarGracias por tus palabras de aliento y, cuando gustes, puedes incluir material literario de tu autoría; en esta Revista Literaria o bien en Revoltijería Virtual.
ResponderEliminarCon amistad
Juana
INSTANTE
ResponderEliminarRecostado en la barranca silenciosa y umbría
acunado por el murmullo del Paraná que pasa
contando historias escritas por el hombre en
otras riberas,
mientras se pierde en las sombras de la noche
en pos de su destino final,
el pueblo,
mi pueblo,
descansa.
Enmudecieron las sirenas de las fábricas
y en la oscuridad del puerto
hay barcos que conversan con las estrellas
guiñando sus múltiples ojos.
La luna riela sobre el río y por su estela irisada
elevo mi oración de gracias.
Solitario habitante de ese momento único,
respiro la paz de mi pueblo
que se funde lentamente con mi alma.
Y comprendo,
una vez más,
porqué ni los caminos transitados
ni los años vividos
han podido arrancarlo de mi corazón.
ALICIA AGNESE RIPA
de su libro: PAISAJE INTERIOR, Edics. Amafuerte, 1982
Algunos comentarios (frag.) sobre la poesía de Alicia Agnese Ripa:
..."Alicia es poeta. Por su forma y por su contenido, su poesía alcanza sobradamente las más severas exigencias en el género. En su substancia y en envoltura, este libro irradia una luz poco frecuente en estos tiempos por los que transitamos.
"Poesía madura llamada a no envejecer jamás, cristalina, transparente y dueña de sí misma, sencillamente limpia en su continente e impreganada de ternura en su substancia."
Matilde Alba Swan.
JUGUETES
ResponderEliminar¡Qué feliz eres, niño, sentado en el polvo, divirtiéndote toda la mañana con una ramita rota!
Yo sonrío al verte jugar con este trocito de madera.
Yo estoy ocupado haciendo cuentas, y me paso horas y horas sumando cifras.
Tal vez me miras con el rabillo del ojo y piensas: ¡Qué necedad perder la tarde con un juego como ése!
Niño, los bastones y las tortas de barro ya no me divierten, he olvidado tu arte.
Persigo entretenimientos costosos y amontono oro y plata.
Tú juegas con el corazón alegre con todo cuanto encuentras. Yo dedico mis fuerzas y mi tiempo a la conquista de cosas que nunca podré obtener.
En mi frágil esquife pretendo cruzar el mar de la ambición; y llego a olvidar que también mi trabajo es sólo un juego.
RABINDRANTH TAGORE
de LA LUNA NUEVA
Literatura Contemporánea Seix Barral - 1985-